Este verano sería diferente. Atrás quedaban nuestros destinos en coche de un lado para otro, nuestras horas y horas en la playa y nuestros mojitos a altas horas de la madrugada. Este año, viajar con un bebé que no llegaba ni a los tres meses hacía que nuestro ritmo de vacaciones fuera totalmente distinto, así que ( y sin que sirva de precedente) este año, él mandaba y marcaba el ritmo a seguir y nosotros gustosamente disfrutamos de ese ritmo junto a él.
El primer destino elegido fue Portugal. Era la tercera vez que intentábamos este destino y por fin pudimos llevarlo a cabo. No nos defraudó. Cinco días en un hotelazo en Cascais y tres en Lisboa con un bebé que demasiado bien se acopla al trote de sus padres ( miedo nos da) concluyeron con otros cinco días en uno de los valles más bonitos, el Valle del Jerte.
Y así transcurrieron nuestros días....
Callejeando por Cascais
Comiendo la especialidad de bacalao mientras anochecía en la playa..
Comiéndonoslo a él
Disfrutando de sus terrazas
De sus vistas
Paseando por sus playas ( tomar el sol este año quedaba reservado para la piscina del hotel)
Visitando
Estoril

Uno de los días aprovechamos para escaparnos a
Sintra. No pudimos visitar todos sus castillos pero al menos pudimos hacer un recorrido por los más importantes y perdernos por sus calles.
Camino al Palacio de Pena
Sin olvidarnos de parar para el oportuno avituallamiento ;)
Próximo destino: Lisboa.