Querido hijo mio,
fuiste de lo más inoportuno. Eran las 3:30 de la mañana. Tu padre y yo dormíamos plácidamente cuando noté que nos estabas avisando. Al grito de:
" Gorka he roto aguas" tu padre dio un brinco de la cama y con el susto aun metido en el cuerpo preguntaba una y otra vez:
" y ahora, ¿qué hacemos?, ¿qué hacemos?". Tranquilizarnos fue el mejor de los consejos que pudimos tomar. Tu padre, que llevaba cuatro años con su barba decidió en ese preciso momento que era necesario afeitarse, y como no tenía suficiente con ello, a la par de mis jadeos, completó su momento spa prepaternidad con una ducha.
Hacia las 5:00 nos dirijimos al hospital. Mis contracciones iban al son de la música que sonaba en la radio y las lágrimas de tu padre completaban el cuadro. Sí, hijo, sí, tu padre lloraba camino al hospital. Decía que era tan emocionante el momento que era imposible reprimirse. Perdona que yo no le acompañara con dicha emoción, mis dolores que iban y venían cada dos minutos sólo me permitían respirar y decir palabras malsonantes por partes iguales ( inciso1: no es bien decir palabrotas).
Nada más llegar nos pusieron en monitores para ver como te encontrabas tú. Entonces comprendí que tenía la batalla perdida ante mi herencia genética. Dormías plácidamente, como si no fuera contigo aquel momento. La matrona decidió espabilarte con un zumo. Lo sé, yo también estaba convencida de que no serviría de nada, 9 meses son demasiados con nuestro contrabando de comida como para saber que tú por un zumo ni te mueves. Estuve a punto de comerme un par de Huesitos que llevaba en la bolsa de estrangis para avisarte, pero la matrona no me quitaba la vista de encima y no era plan de empezar con mal pie con el personal.
Por fin pasamos a la sala de dilatación. Las contracciones iban en aumento y hubo momentos en que mi agresividad también lo hacia. Tu padre fue consciente de ella cuando se quejó de su dolor de cuello. Creo que mi mirada hacia su persona en ese momento hizo que se diera cuenta de que no era el momento de comparar dolores. Quitando ese momento y aquel en el que por hacerme bien empezó a abanicarme como si no hubiera un mañana ( con el consecuente grito de " para con el puto abanico" ) se portó como un verdadero campeón. Incluso estuve a punto de comérmelo a besos cuando mirándome me dijo que " hasta pariendo estaba guapísima" pero cariño, no estaba tu madre para esos menesteres y en ese momento lo único que era capaz de tararear era un
" dame veneno que quiero morir, dame veneno.." que por arte de magia hizo efecto y recibí droga de la buena para calmar un poco aquellas seis horas que llevaba desde que empezaste a llamarnos ( inciso2: de la
puta la droga bien lejos, ¿eh?).
A partir de ese momento, todo se controló muy bien e incluso fuimos capaces de retransmitir por whatssup todos nuestros avatares como padres a punto de parir. A las dos horas, llegó la matrona y al grito de
"¡¡esto ya está!!, que viene Ekhi" nos dirigimos al paritorio. Todo fue muy rápido. Una matrona increiblemente motivada al grito constante de:
"dale Mónica, dale!!!más, más, más, campeona!!!siguuuuuueeeeee" hizo que en cinco empujones y veinte gritos alguien muy pelón empezara a asomar su cabeza. Le ofrecieron a tu padre cambiar de posición y ver como salías, pero él, muy heróico, dijo que estaba muy bien a mi lado peinándome ( sí,tenía un extraño tic de peinarme) así que aguantó a mi vera hasta que te vimos.
Fue inexplicable. Ver como llorabas, como te calmabas inmediatamente cuando te pusieron en mi pecho, como nos mirabas, como buscabas mi pecho, como esas orejas te delataban hijo de quien eras, como esa nariz nos desconcertaba a todos, como eramos capaces después de tanto esfuerzo ( recuerda que a tu padre le dolía el cuello, no le vayamos a quitar mérito) pedirle a aquella residente de enfermería que nos sacara en el mismo paritorio fotos de los tres, como no nos resultaba nada extraño que estuvieras entre nosotros y sobre todo, como te queríamos ya y sólo acabábamos de conocerte.
Bienvenido a nuestras aventuras, pequeño pelón.
Desde aquí, sólo nos queda prometerte que intentaremos hacerlo lo mejor posible.